Escuela «Julio Godio»

Escuela de Formación e Investigación Sindical y Docente “Julio Godio”

En el mes de agosto de 2005, la CEA puso en funcionamiento a la Escuela de Formación e Investigación Sindical y Docente en el marco de su estructura organizativa. A partir de allí se vienen diseñando y poniendo en marcha programas, proyectos y líneas de trabajo orientados a la creación, indagación y difusión de un nuevo lenguaje y unas nuevas prácticas sindicales docentes.

El desafío principal es la construcción de una Escuela CEA participativa y federal, en la que sea posible establecer vínculos de colaboración y trabajo conjunto con las escuelas sindicales de las organizaciones jurisdiccionales que la conforman, de manera de promover proyectos de investigación, formación y documentación.

Objetivos:

  • Formación sindical continua, de los afiliados y militantes de la CEA y sus organizaciones sindicales jurisdiccionales;
  • Formación y promoción político pedagógica de sus dirigentes y cuadros técnico-sindicales;
  • Formación y desarrollo profesional de docentes como instancias de fortalecimiento político y pedagógico
  • Investigación educativa y político-educativa, desarrollada por equipos colaborativos mixtos constituidos por docentes afiliados e investigadores universitarios de reconocida trayectoria académica y política

Por qué la Escuela se llama “Julio Godio”.

Julio GodioDesde el 06 de octubre de 2011 la Escuela de la CEA lleva el nombre “Julio Godio” en homenaje al reconocido sociólogo argentino fundador del Instituto del Mundo del Trabajo, porque con su generosidad ha permanentemente acompañado a la CEA. Su vida y su obra tienen algo inusual, la coherencia aplastante de haber permanecido contra viento y marea en el bando de los trabajadores de su país y del mundo. Construía su pensamiento oyendo. Siempre pensando en grupo, colectivamente.
Siempre pensando sin dogmas ni esquemas.

Fue un gran investigador, pero jamás investigó para la academia. Se consideraba un militante antes que nada y para él la investigación era un acto de militancia.  Julio jugó un papel crucial en la recuperación del sindicalismo en América Latina y de la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (ORIT) promoviendo un nuevo tipo de acción sindical basado en las mejores tradiciones del movimiento obrero latinoamericano: el sindicalismo sociopolítico. Había que ir más allá de un sindicalismo puramente combativo y reivindicativo, para incidir en el contenido de la democracia.

Fue uno de los primeros en entender que el Mercosur era una herramienta útil para los trabajadores, en la globalización y frente al ALCA y uno de los constructores silenciosos de ese Mercosur socio laboral que logró parar el ALCA en la Cumbre de las Américas de 2005 y luego confluir hacia la UNASUR.

La obra de Julio es inmensa: “Los orígenes del movimiento obrero”, “La Semana Trágica”, “Historia del Movimiento Obrero Latinoamericano” e “Historia del Movimiento Obrero Argentino 1870-2000”,  “El mundo en que vivimos” , “El Mercosur, los trabajadores y el Alca”, “La anomalía argentina”  y su libro final, resultado de sus más profundas reflexiones frente a los desafíos del siglo XXI, “El futuro de una ilusión: socialismo y mercado”, donde analiza las perspectivas para construir un nuevo tipo de “sociedades de trabajo”.

En la última década no dejó de abrir senderos para responderle al neoliberalismo y generar experiencias alternativas en la globalización, pero por sobre todas las cosas Julio fue siempre un compañero. Carecía de todo sentido del egoísmo y de figuración individual,  el conocimiento estaba para ser compartido y usado en la lucha. De una austeridad y una honradez ejemplares, vivió y murió militando como un compañero más.

Por todo esto, la Escuela de formación e Investigación Sindical y Docente de la CEA, lleva su nombre como ejemplo.